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© UNESCO La pandemia por COVID-19, una oportunidad para los medios de volverse relevantes en la vida de las personas 13 de mayo de 2020 La UNESCO, el Tec de Monterrey y el INAI, celebran el seminario digital “Pandemia, democracia y derechos humanos: nuevos retos en el periodismo”, en el contexto del Día Mundial de la Libertad de Prensa. Ciudad de México, 6 de mayo de 2020–. Para entender cómo volverse relevantes en la vida de las personas, los medios deberían repensar cómo están construyendo las agendas informativas, y aunque los problemas que enfrentan se han agudizado con la pandemia por COVID-19, ésta también es una gran oportunidad para hacer ver que el periodismo es un bien de servicio al público, consideró Alejandra Xanic, Editora General de Quinto Elemento Lab, en el Seminario sobre libertad de prensa organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en México, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) y el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). En la mesa de diálogo virtual celebrada este miércoles, la ganadora del Premio Pulitzer enfatizó que, en este contexto de crisis sanitaria, el periodismo local o regional es crucial para ofrecer a las personas información que de lo que ocurre en sus comunidades que les permita saber cómo actuar, cómo protegerse y tomar decisiones. Esta es una ‘sacudida’ importante a cómo los temas de la sociedad tienen que estar al centro de las agendas y que el mejor puesto de un periodo no tendría que ser el periodista de política, sino el periodista de salud y de educación--Alejandra Xanic  El seminario sobre desinformación, seguridad de los periodistas y otros retos que la emergencia sanitaria impone a la libertad de prensa fue presidido por el Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas en México, Antonio Molpeceres; el Representante de la OMS/OPS en México, Cristian Morales; la Decana de la Escuela de Humanidades y Educación del Tec de Monterrey, Inés Sáenz; y el Representante de la UNESCO en México, Frédéric Vacheron. Junto con Xanic, en el panel de discusión del Seminario digital “Pandemia, democracia y derechos humanos: nuevos retos en el periodismo” participaron Guilherme Canela, Jefe de la Sección de Libertad de Expresión y Seguridad de Periodistas de la UNESCO, la Comisionada del INAI, Blanca Lilia Ibarra y Aurelio Collado, catedrático de la Escuela de Humanidades y Educación del ITESM. Alejandro Martín del Campo, también del ITESM, fungió como moderador en una sesión en la que participaron periodistas, académicos y estudiantes. En su oportunidad, Guilherme Canela coincidió en que los medios, sobre todo los locales y comunitarios, también se encuentran en riesgo de cerrar o de ser capturados por intereses particulares ante la falta de recursos para su subsistencia, afectando así a un entorno mediático libre y plural, por lo que convocó a reconocer la función del periodismo para las sociedades y a apoyarlo. Canela explicó que, si bien la UNESCO ha detectado intentos de controlar la información o de suprimir el acceso a la información por diversos mecanismos, subrayó que la responsabilidad de atajar la desinformación masiva es también de los periodistas, verificando hechos, documentando casos, contrastando información. Para Aurelio Collado, catedrático de la Escuela de Humanidades y Educación del ITESM, el reto de los medios de comunicación no sólo en encuentra en la batalla por la credibilidad, sino también en la formación de audiencias más críticas para que las personas tengan herramientas para seleccionar la información pertinente ante todo lo que se produce y emite en la llamada “infoesfera”. Tener información clara, oportuna, veraz y de fuentes confiables es vital para que las personas […] puedan saber qué hacer, puedan saber cómo comportarse, puedan saber cómo protegerse […]. Los medios de comunicación pueden, entonces, contribuir a un cambio de comportamientos que ayuden a disminuir la propagación de la enfermedad y a no sobrecargar los servicios de salud-- Cristian Morales Por su parte, la Comisionada del INAI, Blanca Lilia Ibarra, señaló que es indispensable que los gobiernos garanticen los canales adecuados para que los medios puedan desarrollar su labor sin enfrentar agravios, con ética profesional, de manera inclusiva y responsable, pues “el ejercicio periodístico permite salvar vidas”. Este fue el primero de una serie de seminarios, abiertos y gratuitos, que la UNESCO, el Tec de Monterrey y el INAI, organizarán a lo largo de mayo con el fin de apuntalar el periodismo valiente y sin favoritismos, así como la seguridad de los periodistas y la sostenibilidad de los medios de comunicación. “Esta es una ‘sacudida’ importante a cómo los temas de la sociedad tienen que estar al centro de las agendas y que el mejor puesto de un periodo no tendría que ser el periodista de política, sino el periodista de salud y de educación” En los próximos meses enfrentaremos insospechados retos de salud, educación, empleo, inclusión, de cohesión social y de preservación de los recursos naturales. Es vital, ante todo, proteger a los grupos más vulnerables como las mujeres, los adultos mayores, las comunidades indígenas […] Sin un periodismo ético y valiente, este trabajo de protección resultará más duro, más lento, más costoso para la sociedad-- Frédéric Vacheron  Links of interest: High-level online dialogue: Press freedom and the fight against disinformation in the context of COVID-19 Journalism, press freedom and COVID-19 URL:https://en.unesco.org/news/pandemic-democracy-and-human-rights-new-challenges-journalism  © Lin Mei El reto de inclusión frente a la emergencia del COVID-19 en México 13 de mayo de 2020 Por: Paola Garcia Chiñas, Directora de Evaluación para la Mejora de Políticas y Programas Educativos, Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación México no es la excepción. Su sistema educativo nacional ha tenido que adaptarse frente a los retos causados por la pandemia del COVID-19. Las medidas tomadas han puesto en la agenda pública algunos de los desafíos que el sistema educativo ya enfrentaba, y que ahora se vuelven más evidentes. El gobierno tiene el reto de implementar estrategias de educación a distancia que respondan a la emergencia de manera oportuna, sin dejar de responder a las prioridades de inclusión establecidas en las estrategias nacionales de política. Frente a las brechas existentes, la pandemia enfrenta al gobierno a la encrucijada entre dos objetivos: el de reforzar los aprendizajes y/o construir nuevos aprendizajes, priorizando al mismo tiempo la permanencia de los alumnos. Resulta indispensable profundizar en el análisis de las implicaciones en cuanto a equidad de las estrategias educativas implementadas frente a COVID-19 en nuestro país. El sistema educativo mexicano se caracteriza por desigualdades, con alrededor de 25.4 millones de alumnos y 1.2 millones de maestros en más de 226 mil escuelas públicas y privadas de educación básica (inicial, preescolar, primaria y secundaria), que están oficialmente en casa desde el 20 de marzo. Las estrategias de educación a distancia no serán fácilmente accesibles para todos. Por ejemplo, 90% de la población perteneciente al estrato socioeconómico alto cuenta con acceso a internet comparado con solo el 19% en el estrato bajo. La emergencia, no puede obviar la discusión sobre la interseccionalidad y la necesidad de proveer una educación inclusiva y de calidad, en momentos en los que se corre el riesgo de ampliar aún más las brechas educativas. Para responder a la necesidad de que las estrategias de educación a distancia no amplíen las brechas de desigualdad, es clave recordar lo establecido en los instrumentos nacionales de política. En el caso de México, la Estrategia Nacional de Educación Inclusiva (ENEI) hace un llamado a la relevancia de que las escuelas puedan dar cabida a cualquier persona, independientemente de sus características o condiciones, para avanzar en la consecución de un sistema educativo inclusivo, flexible y que favorezca la permanencia e inclusión. Asimismo, se reconoce la necesidad de eliminar las barreras para el aprendizaje y la participación que afectan a grupos en condiciones de vulnerabilidad, asegurando que nadie quede excluido. En esta crisis, estas prioridades de política no deben perderse. De hecho, debido al riesgo de las condiciones de marginación se agraven durante esta pandemia, estos principios y derechos son aún más importante de resaltar. ¿Cuáles han sido las acciones del gobierno mexicano desde que se cerraron las escuelas? Frente al cierre de las escuelas, la Secretaría de Educación Pública (SEP) lanzó dos iniciativas claves: 1) Aprende en casa y la 2) Estrategia de Educación a Distancia: transformación e innovación para México. Aprende en casa se desarrolla a través de programas de televisión durante los cuales se explican diversos temas relacionados con el grado escolar, y al finalizar se sugiere realizar ciertas actividades. Si por alguna razón el estudiante no logra ver la clase que le corresponde, puede acceder al portal de Aprende en casa en línea, en el que encontrará los enlaces a todos los programas que puede ver desde YouTube. Se trata de una plataforma con actividades y contenidos con los que se busca incrementar el aprendizaje o reforzar los conocimientos que ya se revisaron en clase, y se presentan materiales organizados por semana. Asimismo, se sugiere que las y los estudiantes, vayan armando una carpeta de experiencias en la que guarden trabajos y tareas. El portal presenta para algunas sesiones o temas, un catálogo de actividades educativas, por ejemplo: 1) fichas de repaso, 2) lecturas, 3) actividades lúdicas, 3) retos, 4) pausas activas, 5) reforzamiento del conocimiento. Al mismo tiempo, la Secretaría impulsa la Estrategia de educación a distancia: transformación e innovación para México, una propuesta de Google for Education, cuyo objetivo es: “Implementar una estrategia integral que permita a la Secretaría de Educación brindar a los estudiantes una educación de calidad y de excelencia a distancia, a través de las herramientas que ofrece Google para Educación y YouTube, contribuyendo a la continuidad de las actividades educativas durante el período de contingencia nacional”. Dicha estrategia opera a partir de 4 ejes: 1) establecimiento de la plataforma a distancia para la SEP; 2) contenidos (de muchos tipos y materias, con métodos, lúdicos unos, visuales otros); 3) capacitación y acompañamiento a docentes, padres de familia, estudiantes y funcionarios; y, 4) métricas de uso, como insumo para su posible monitoreo y evaluación. En el caso de la educación media superior, a la que asisten 5.2 millones de estudiantes,  se lanzó la estrategia Jóvenes en Casa, una plataforma dirigida fundamentalmente a estudiantes, con cinco componentes: lectura, retos formativos, concursos nacionales, webinars sobre regulación emocional y plataforma de contenidos. El objetivo es ofrecer actividades lúdicas, artísticas, deportivas y de responsabilidad social durante la pandemia. En días recientes la Secretaría, lanzó una plataforma con contenidos orientados a fortalecer la dimensión académica de la educación media superior, “Maestras y maestros en casa”, en la que se ofrecen recomendaciones y recursos didácticos y pedagógicos para poder continuar con los aprendizajes en casa. Tal como se dice en la plataforma, los recursos están en línea con los aprendizajes esperados y contenidos específicos de los programas de estudios del segundo, cuarto y sexto semestre. Las maestras y maestros pueden consultar y utilizar esos recursos para planear y diseñar estrategias de enseñanza y aprendizaje acordes a sus estudiantes, al contexto y circunstancias de este momento. ¿Cuáles son los principales desafíos a la inclusión que plantean estas estrategias? La educación, como bien público, busca cerrar las brechas de desigualdades educativas existentes. Así, es crucial analizar los retos que enfrentan las estrategias de educación a distancia, entre los que destacan: 1) ir más allá del currículo formal, para reconocer la importancia de contenidos que fortalezcan las habilidades emocionales; 2) analizar las implicaciones de la participación de actores no estatales en la provisión de servicios educativos, como el caso de Google for Education; 3) pensar en estrategias específicas que consideren el acceso desigual a recursos, con énfasis en las poblaciones que enfrentan mayores condiciones de vulnerabilidad; 4) tener en cuenta el contexto diferenciado en las familias; 5) reconocer la creatividad de las maestras y los maestros y convocarlos como protagonistas de las estrategias educativas durante la emergencia. Sobre este último punto, tal como lo señala la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación, frente a la diversidad de contextos las maestras y los maestros han tenido que adaptar sus estrategias de enseñanza a las nuevas condiciones, lo que puede representar una oportunidad para potenciar su creatividad pedagógica, recuperando y reconociendo sus iniciativas y liderazgo educativo y social frente a la pandemia. Es difícil prever hacia dónde se reorientarán las prioridades educativas después de la pandemia. Lo que hoy queda de manifiesto es la importancia de contar con currículos flexibles, con esquemas que permitan impulsar la creatividad pedagógica del docente, permitir que las y los estudiantes construyan aprendizajes significativos a partir de experiencias como la que estamos todos viviendo y reconocer el papel de la educación como dimensión central del desarrollo humano para ampliación de oportunidades y libertades. URL:https://educacionmundialblog.wordpress.com/2020/05/07/el-reto-de-inclusion-frente-a-la-emergencia-del-covid-19-en-mexico/ © UNICEF Colombia Unas nuevas directrices ofrecen una hoja de ruta para reabrir las escuelas en condiciones de seguridad 8 de mayo de 2020 UNESCO, UNICEF, el PMA y el Banco Mundial publicaron nuevas directrices para reabrir las escuelas NUEVA YORK/PARÍS/ROMA, 30 de abril de 2020 – La UNESCO, UNICEF, el PMA y el Banco Mundial han publicado hoy unas nuevas directrices para reabrir las escuelas en condiciones de seguridad tras los cierres que afectan a cerca de 1.300 millones de estudiantes de todo el mundo. Los organismos han advertido de que el cierre generalizado de los centros educativos como respuesta a la pandemia de la COVID-19 plantea un riesgo sin precedentes para la educación y el bienestar de los niños, especialmente de los niños más marginados que dependen de la escuela para su educación, su salud, su seguridad y su nutrición. Las directrices ofrecen a las autoridades nacionales y locales una serie de consejos prácticos para que los niños regresen a la escuela en condiciones de seguridad. “La desigualdad creciente, los problemas de salud, la violencia, el trabajo infantil y el matrimonio precoz son solo algunas de las amenazas a largo plazo para los niños que no van a la escuela”, afirmó Henrietta Fore, Directora Ejecutiva de UNICEF. “Sabemos que cuanto más tiempo pasan los niños sin ir a la escuela, menos probabilidades hay de que regresen. Si no priorizamos la reapertura de las escuelas (cuando sea seguro hacerlo), es probable que seamos testigos de un catastrófico retroceso de los avances en materia de educación”. Las nuevas directrices ponen de manifiesto que, si bien todavía no hay pruebas suficientes para medir el impacto del cierre de las escuelas sobre las tasas de transmisión de la enfermedad, los efectos adversos sobre la seguridad y la educación de los niños están bien documentados. Los avances logrados en la ampliación del acceso a la educación por parte de los niños en las últimas décadas no solo podrían perderse, sino que, en los peores casos, podrían revertirse por completo. “En los países más pobres, la comida que reciben los niños en la escuela suele ser la única comida que reciben al día. Sin embargo, muchas escuelas permanecen cerradas a causa de la COVID-19 y, como resultado, 370 millones de niños no están recibiendo esas comidas nutritivas que son un sustento para las familias pobres. Además, tampoco tienen acceso a la atención de la salud que normalmente pueden obtener a través de la escuela. Esto podría provocar daños duraderos; por eso, cuando las escuelas reabran, será fundamental restablecer los programas de comidas y los servicios de salud, que también pueden alentar a los niños más vulnerables a regresar a la escuela”, afirmó David Beasley, Director Ejecutivo del PMA. Según las directrices, el interés superior de los niños y las consideraciones generales en materia de salud pública –sobre la base de una evaluación de los beneficios y los riesgos para la educación, la salud pública y los factores socioeconómicos–han de ser la prioridad para las autoridades nacionales y locales a la hora de tomar la decisión de reabrir las escuelas. Las escuelas deben estudiar la mejor forma de volver a abrir sus puertas, mejorando el aprendizaje y ofreciendo una asistencia más completa para los niños, por ejemplo, en todo lo relacionado con la salud, la nutrición, el apoyo psicosocial y las instalaciones de agua, saneamiento e higiene. Mientras los países tratan de determinar cuándo volverán a abrir las escuelas, la UNESCO, UNICEF, el PMA y el Banco Mundial –como parte de la Coalición Mundial para la Educación– instan a los gobiernos a evaluar los beneficios de la enseñanza en las aulas frente al aprendizaje remoto, así como los factores de riesgo relacionados con la reapertura de las escuelas, teniendo en cuenta que las pruebas sobre los riesgos de infección relacionados con la asistencia a la escuela son aún inconcluyentes. “Ante la gran cantidad de estudiantes que se están quedando rezagados en su educación debido al cierre prolongado de las escuelas, la decisión de cuándo y cómo volver a abrirlas, si bien no es nada sencilla, debería ser prioritaria. Cuando el sector de la salud dé luz verde, será necesario poner en marcha todo un conjunto de medidas para garantizar que ningún niño quede atrás. Estas directrices proporcionan una guía completa para que los gobiernos y los aliados faciliten la reapertura de las escuelas a los estudiantes, los maestros y las familias. Compartimos un objetivo: proteger y promover el derecho a la educación para cada estudiante”, dijo la Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay. Las directrices incluyen: Una reforma de las políticas: las implicaciones en materia de políticas abordan todas las dimensiones de las directrices, entre las que cabe destacar la elaboración de políticas claras para la apertura y el cierre de las escuelas durante emergencias de la salud pública y el fomento de reformas necesarias para ampliar el acceso equitativo de los niños marginados y los que no van a la escuela, así como el fortalecimiento y la normalización de las prácticas de aprendizaje remoto. Requisitos de financiación: abordar los efectos de la COVID-19 sobre la educación e invertir en fortalecer los sistemas educativos para la recuperación y la resiliencia. Funcionamiento seguro: garantizar condiciones que reduzcan la transmisión de la enfermedad, salvaguardar servicios y suministros esenciales y promover un comportamiento saludable. Esto incluye el acceso a jabón y agua limpia para lavarse las manos en condiciones de seguridad, procedimientos de actuación en caso de que algún miembro del personal o algún estudiante se encuentre indispuesto, protocolos de distanciamiento social y prácticas adecuadas de higiene. Compensar el aprendizaje: centrarse en prácticas que compensen el tiempo de instrucción perdido, fortalecer la pedagogía y utilizar modelos híbridos de aprendizaje tales como integrar los enfoques basados en la educación remota y a distancia. Esto debe incluir conocimientos sobre la transmisión y la prevención de enfermedades. Bienestar y protección: hacer hincapié en el bienestar de los estudiantes y reforzar la protección de los niños a través de mecanismos mejorados de remisión y la prestación de servicios esenciales en la escuela, como la atención de la salud y la alimentación escolar. Llegar a los más marginados: adaptar las políticas y las prácticas de apertura de las escuelas para ampliar el acceso a los grupos marginados, como los niños que ya habían abandonado la escuela, los niños desplazados y migrantes y las minorías. Diversificar las comunicaciones y las actividades de divulgación más importantes poniéndolas a su disposición en los idiomas pertinentes y en formatos accesibles. “Cuando las escuelas comiencen a abrir de nuevo sus puertas, la prioridad será reintegrar a los estudiantes en los entornos escolares en condiciones de seguridad y de una forma que permita reanudar el aprendizaje, especialmente para quienes hayan quedado más rezagados en su educación. Nos encontramos en un momento decisivo, ya que estamos ante una plataforma de lanzamiento hacia una nueva normalidad que debería ser más efectiva y equitativa. Con el fin de gestionar la reapertura, las escuelas tendrán que estar preparadas logísticamente y su profesorado deberá estar listo. Además, deberán contar con planes específicos para facilitar que los estudiantes más desfavorecidos se pongan al día de su aprendizaje. Las directrices ofrecen un marco para seguir avanzando en torno al cual se coordinan los principales organismos de las Naciones Unidas”, afirmó Jaime Saavedra, el Director Mundial de Educación del Banco Mundial. URL:https://www.unicef.org/colombia/comunicados-prensa/nuevas-directrices-para-reabrir-las-escuelas ⓒ Courtesy of Yuval Noah Harari Yuval Noah Harari: “Toda crisis ofrece también una oportunidad” 7 de mayo de 2020 El historiador israelí Yuval Noah Harari, autor de Sapiens – Breve historia de la humanidad, expone en El Correo de la UNESCO cuáles pueden ser las consecuencias de la actual crisis sanitaria mundial y aboga por reforzar la cooperación científica internacional, así como por el aprovechamiento compartido de la información entre todos los países. ¿Por qué esta grave crisis sanitaria difiere de las anteriores y qué nos enseña? A decir verdad, no me cabe la certeza de que nos hallemos ante la crisis sanitaria más grave que la humanidad haya tenido que afrontar. La epidemia de gripe del bienio 1918-1919 fue peor, la del sida probablemente también y otro tanto podemos decir de pandemias que se produjeron en otras épocas de la historia. En realidad, la pandemia actual es más benigna si la comparamos con otras anteriores. A comienzos del decenio de 1980, si se contraía el sida el fallecimiento era inevitable. La peste negra que asoló Europa entre 1347 y 1351 causó la muerte de un 25% a un 50% de las poblaciones afectadas, y la gripe de 1918 aniquiló al 10% de la población total de algunos países. En cambio, el COVID-19 solo está acabando con la vida de menos de un 5% de las personas infectadas y es poco probable que mate a más del 1% de la población de cualquier país del mundo, a no ser que el virus experimente una mutación peligrosa. Además, hoy en día contamos con los conocimientos científicos e instrumentos tecnológicos requeridos para vencer la actual epidemia, cosa que no ocurría antaño. Por ejemplo, ante la peste negra la gente se vio completamente inerme y nunca se descubrió cómo protegerse contra ella, ni de qué manera erradicarla. La facultad de medicina de la Universidad de París creía en 1348 que esta epidemia había sido provocada por un evento astrológico consistente en “la conjunción excepcional de tres planetas en el signo de Acuario de la esfera celeste [que trajo consigo] una putrefacción mortal del aire” (cita extraída de la obra The Black Death de Rosemary Horrox, Manchester University Press, 1994, pág. 159). En cambio, cuando el COVID-19 surgió los científicos solamente han tardado dos semanas en identificarlo, en secuenciar la totalidad de su genoma y en elaborar pruebas fiables para detectarlo. Sabemos ya qué es preciso hacer para frenar la enfermedad y es probable que, de aquí a uno o dos años, podamos disponer de una vacuna contra ella. Pero el COVID-19 no ha provocado solamente una grave crisis sanitaria. Ha generado, al mismo tiempo, una enorme crisis económica y política. Más que el virus, me atemorizan los demonios que agitan el alma de la humanidad: el odio, la codicia y la ignorancia. Si la gente achaca a los extranjeros y las minorías la responsabilidad de la epidemia, si las empresas ávidas de ganancias solo se preocupan por obtener beneficios y si damos crédito a toda suerte de teorías conspiratorias, será mucho más difícil vencer al virus y tendremos que vivir después en un mundo envenenado por ese odio, esa codicia y esa ignorancia. Por el contrario, si recurrimos a la solidaridad y generosidad internacionales para combatir la epidemia y si confiamos en la ciencia, desechando las teorías de la conspiración, tengo la convicción de que podremos superar la crisis e incluso salir mucho más fortalecidos. ¿Hasta qué punto el distanciamiento social puede llegar convertirse en una norma? ¿Cuáles serían las repercusiones en la sociedad? Es imprescindible adoptar determinadas medidas de distanciamiento social mientras dure la crisis. El virus se propaga explotando los instintos humanos más nobles. Somos animales sociales por definición y nos gusta el contacto con los demás, sobre todo cuando atravesamos por periodos difíciles. Si familiares, amigos o vecinos nuestros enferman, sentimos compasión por ellos y queremos ayudarles. El virus se aprovecha de esto en contra nuestra y así es como se propaga. De ahí que debamos guiarnos ante todo por la razón y no tanto por los sentimientos, y de ahí también que debamos restringir nuestros contactos pese a las dificultades que esto entraña. El virus es una información genética totalmente desprovista de razón, mientras que los seres humanos somos capaces de analizar las situaciones racionalmente y modificar nuestro comportamiento en consecuencia. Creo que cuando salgamos de la crisis, comprobaremos que no se han producido efectos que alteren nuestros instintos humanos básicos. Seguiremos siendo animales sociales, nos seguirá gustando el contacto con los demás y seguiremos acudiendo en ayuda de nuestros familiares y amigos. Veamos, por ejemplo, lo que ocurrió después de la epidemia del sida con el colectivo LGBTI (lesbiana, gay, bisexual, transgénero e intersexual). Esta enfermedad fue terrible para los homosexuales que, en muchos casos, fueron abandonados por las autoridades gubernamentales. Sin embargo, en lugar de desintegrar a esta comunidad, el sida la fortaleció. Cuando la crisis llegó a su momento culminante, numerosos voluntarios del colectivo LGTBI ya habían creado múltiples asociaciones para ayudar a los enfermos, difundir información fiable y luchar por la conquista de sus derechos políticos y sociales. En el decenio de 1990, una vez que quedaron atrás los peores años de la epidemia, esta comunidad se había robustecido en muchos países. Es bien sabido que la UNESCO se creó tras la Segunda Guerra Mundial para, entre otros fines, promover la cooperación científica e intelectual entre las naciones mediante la libre circulación de los conocimientos y las ideas. En opinión suya, ¿cómo se va a configurar la cooperación internacional en los ámbitos de la ciencia y la información cuando finalice la crisis actual? ¿Podrá salir reforzada esa libre circulación? La gran ventaja que tienen las naciones contra el coronavirus es su capacidad de cooperar con eficacia. Un virus propagado en China y un virus propagado en Estados Unidos no pueden asesorarse entre sí sobre el modo de infectar a los seres humanos. Sin embargo, China y Estados Unidos sí pueden intercambiar información muy valiosa sobre los virus y los modos de contrarrestarlos. China podría incluso enviar expertos y equipamientos para ayudar a Estados Unidos y este país, a su vez, podría prestar ayuda a otros. Naturalmente, los virus no pueden hacer algo semejante. El aprovechamiento compartido de información quizás sea la forma de cooperación más importante, ya que nada se puede hacer cuando no se dispone de datos exactos y precisos. Sin datos fiables es imposible elaborar medicamentos. Incluso la protección contra los virus depende de la información. Si no se comprende de qué manera se propaga una enfermedad, ¿cómo es posible confinar a las poblaciones para protegerlas? Por ejemplo, el modo de precaverse contra el sida difiere mucho de la manera de protegerse contra el COVID-19. En el primer caso es necesario utilizar un preservativo en las relaciones sexuales, pero es perfectamente posible conversar con una persona seropositiva cara a cara e incluso abrazarla. En cambio, en el caso del COVID-19 la situación es muy diferente. Para saber cómo es necesario protegerse es preciso disponer de datos e información fiables sobre el causante de la enfermedad. ¿La provoca un virus o una bacteria? ¿Se contagia por vía sanguínea o respiratoria? ¿Es peligrosa para los niños, o para las personas de edad? ¿Hay una sola cepa del virus, o existen varias cepas mutantes? En los últimos años, dirigentes autoritarios y populistas no solo han intentado obstaculizar la libre circulación de la información, sino que han tratado también de minar la confianza de la opinión pública en la ciencia. Algunos líderes políticos han tachado a los científicos de ser una élite siniestra desligada por completo de la ciudadanía común y corriente. Han alentado a sus partidarios a no hacer caso de lo que nos dice la ciencia sobre el cambio climático, e incluso sobre las vacunas. Hoy en día, tendría que resultar evidente para todos que esos discursos populistas son extremadamente peligrosos. En periodos de crisis, es necesario que la información circule libremente y que la población confíe en los expertos científicos y desoiga a los políticos demagogos. Por fortuna, podemos observar que en la situación actual la mayoría de la gente hace caso a la ciencia. La Iglesia Católica pide a sus fieles que no frecuenten los templos. Israel clausura las sinagogas. La República Islámica de Irán sanciona a todos los que acuden a las mezquitas. Los adeptos a otras religiones y sectas de toda índole suspenden sus celebraciones públicas. Y todo esto se debe a que los científicos, después de haber hecho cálculos, han recomendado que se cierren los lugares de culto. Cabe esperar que al final de la crisis la gente siga teniendo bien presente cuán importante es la información científica, y que en tiempos normales se debe invertir más en la investigación en ciencias si se quiere disponer de datos fiables en futuras épocas de crisis. La información científica no cae del cielo y no germina como por ensalmo en la mente de algunos genios, sino que se debe a la existencia de instituciones independientes como universidades, hospitales y órganos de prensa. Estas instituciones investigan la verdad y, además, gozan de libertad para decírsela al público sin temor a ser sancionadas por un régimen autoritario. Aunque es necesario que transcurran años para que este tipo de organismos consoliden su fiabilidad e independencia una vez creados, merece la pena esa larga espera. En efecto, las sociedades que proporcionan información científica acreditada a sus ciudadanos apoyándose en instituciones independientes sólidas, pueden combatir una epidemia con más eficacia que las dictaduras despóticas, ya que para perpetuarse éstas se ven obligadas a ejercer un control permanente sobre poblaciones mantenidas en la ignorancia. Por ejemplo, ¿cómo se puede lograr que millones de personas se laven a diario las manos con jabón? Se puede, desde luego, poner a un policía o instalar una videocámara en todos los servicios higiénicos para sancionar a quienes no lo hagan. Pero también se puede enseñar a los escolares qué son las bacterias y virus patógenos y explicarles que se pueden eliminar con el jabón, dando luego a la población en general un amplio margen de confianza para que se forje su propia opinión sobre la necesidad de esta práctica. ¿Cuál de los dos métodos les parece mejor? ¿Cuál es la importancia de que los países cooperen entre sí para difundir información fiable? Los países no solo deben compartir información sobre cuestiones estrictamente médicas, sino que han de abordar muchas otras más, desde las repercusiones económicas de las crisis sanitarias hasta el problema de la salud mental de los ciudadanos. Supongamos que en un determinado país se esté examinando hoy qué clase de política de confinamiento se debe adoptar. Naturalmente, será necesario que tenga en cuenta la propagación de la enfermedad, pero también los costos económicos y psicológicos del confinamiento. Como otras naciones ya han afrontado antes ese problema y han adoptado políticas diferentes, el país que proyecte ahora una política de confinamiento puede examinar, sin basarse en meras especulaciones y sin repetir errores, qué consecuencias reales han tenido las diversas prácticas de confinamiento aplicadas en China, Italia, el Reino Unido, la República de Corea o Suecia, por ejemplo. Esto le servirá para tomar decisiones más acertadas. No obstante, para que así sea todos los países deben informar con honradez del número de contagios y defunciones, así como de la repercusión de las medidas de confinamiento en sus economías y en la salud mental de sus ciudadanos. Con el surgimiento de la inteligencia artificial y la necesidad de hallar soluciones técnicas las empresas privadas han hecho su entrada en este ámbito. Habida cuenta de ese contexto, ¿es posible todavía elaborar principios éticos mundiales y restaurar la cooperación internacional en este campo? El hecho de que las empresas privadas se hayan involucrado en ese ámbito hace que sea más importante aún la tarea de concebir principios éticos mundiales y restaurar la cooperación internacional. Como sabemos que algunas de esas empresas se guían más por la obtención de beneficios que por la solidaridad, es preciso reglamentar escrupulosamente sus actividades. A este respecto conviene señalar que incluso las empresas sin fines lucrativos no tienen que rendir cuentas al público directamente. Por eso, es peligroso permitirles que acumulen demasiado poder. Esto es verdad sobre todo en el ámbito de la vigilancia. Hoy en día, estamos presenciando en todo el mundo la implantación de sistemas estatales y empresariales de vigilancia. La crisis actual podría entrañar un cambio muy importante en la evolución de esta práctica por dos motivos: en primer lugar, porque podría legitimar y normalizar un despliegue masivo de instrumentos de vigilancia en países que hasta ahora lo han rechazado; en segundo lugar, y esto es mucho más importante, porque podría provocar una transición brusca de la actual vigilancia “epidérmica” a otra de carácter “intradérmico”. Antes, los gobiernos y las empresas vigilaban sobre todo nuestros actos, controlando adónde íbamos y con qué personas nos encontrábamos, pero hoy parecen interesarse más por averiguar lo que ocurre dentro nuestro cuerpo, por ejemplo qué estado de salud, temperatura y tensión arterial tenemos. Al acopiar esta clase de datos biométricos, los gobiernos y las empresas pueden saber sobre nosotros mucho más de lo que hasta ahora podían conocer. ¿Puede darnos ejemplos de principios éticos susceptibles de servir de orientación para una reglamentación de esos sistemas de vigilancia? Lo ideal sería que un sistema de vigilancia biométrica funcionara bajo el control de una autoridad sanitaria especial, en vez de dejarlo en manos de una empresa privada o de los servicios de información estatales. Esa autoridad tendría que centrarse en la prevención de epidemias y carecer por completo de intereses comerciales o políticos. Me consterna oír a gente que compara la crisis actual con una guerra y reclama que sean los servicios de información estatales quienes asuman su gestión. No estamos ante una guerra, sino ante una crisis sanitaria. No hay enemigos a los que haya que matar, sino enfermos a los que es preciso curar. La imagen predominante que se tiene de la guerra es la de un soldado apuntando con un fusil. En la situación actual, la imagen que debemos tener presente en nuestras mentes es la de una enfermera cambiando las sábanas de una cama de hospital. La mentalidad de los soldados difiere mucho de la de las enfermeras, y cuando se quiera dar a alguien el control de una crisis sanitaria no habrá que ponerla en manos de los militares, sino del personal sanitario. La autoridad sanitaria a la que me refiero tendrá que acopiar el mínimo necesario de datos para cumplir con la tarea específica de prevenir epidemias y no los comunicará a otros organismos gubernamentales, en particular a los policiales. Tampoco los compartirá con empresas privadas, y se asegurará de que los datos individuales recogidos nunca se manipularán ni utilizarán en perjuicio de las personas interesadas, a fin de evitar que éstas pierdan su empleo o el beneficio de un seguro al que tengan derecho. Esa autoridad podría comunicar sus datos a los centros de investigación científica, pero a condición de que los resultados obtenidos se pongan gratuitamente a disposición del conjunto de la humanidad y de que las eventuales ganancias accesorias obtenidas se reinviertan en la mejora de los sistemas de salud pública. En el caso de las personas interesadas, en cambio, no se deben imponer restricciones a la comunicación de los datos individuales que les atañen. Al contrario, deben gozar de una facultad de control máxima sobre ellos, así como de plena libertad para consultarlos y beneficiarse de estos. Por último, debo decir que, si bien es probable que los sistemas de vigilancia sean nacionales, las autoridades sanitarias de los diferentes países deben colaborar entre sí para conseguir la prevención eficaz de las epidemias. Dado que los patógenos no conocen fronteras, será difícil detectar y frenar las pandemias si no se comunican e intercambian los datos que cada país posea. Si la vigilancia en cada país la lleva a cabo una autoridad sanitaria independiente, sin intereses políticos o comerciales, será mucho más fácil que las distintas autoridades nacionales cooperen a escala mundial. Dice usted que ha observado recientemente un rápido deterioro de la confianza en el sistema internacional de cooperación multilateral. En su opinión, ¿qué cambios profundos podrán influir en éste? No puedo vaticinar el futuro porque depende de las decisiones por las que optemos ahora. Los países pueden optar por competir entre sí para acaparar los recursos que escasean y aplicar políticas egoístas y aislacionistas, o escoger la vía de la ayuda mutua imbuidos por un espíritu de solidaridad mundial. De lo que escojan dependerá no solo el rumbo que siga la crisis actual, sino también el del sistema internacional de cooperación multilateral en los años venideros.  Espero que los países opten por la solidaridad y la cooperación, porque no se puede poner un término a la presente epidemia sin una estrecha colaboración entre todas las naciones. Aunque un país consiga poner un término a la epidemia actual en su territorio durante un periodo determinado, si la enfermedad se sigue propagando fuera de sus fronteras volverá a ser una plaga que afecte a todo el mundo, incluso con mayor gravedad, porque los virus mutan constantemente. La mutación de un virus en cualquier país puede hacerlo más contagioso o mortífero, y poner en peligro al conjunto de la humanidad. Solo hay un medio efectivo de defensa: coadyuvar a la protección de todos los seres humanos.  Lo mismo ocurre con la crisis económica. Si cada país se dedica a defender sus intereses exclusivamente, se provocará una recesión gravísima en todo el mundo. Los países ricos como Estados Unidos, Alemania y Japón, por ejemplo, podrán de un modo u otro salir más o menos airosos de ella. Sin embargo, las naciones pobres de África, América Latina y Asia corren el riesgo de hundirse por completo. Estados Unidos puede permitirse el lujo de financiar con dos billones de dólares un plan de rescate de su economía, pero países como Ecuador, Nigeria, Pakistán y otros muchos más, no cuentan con recursos semejantes. Lo que necesitamos es un plan de rescate económico mundial.  Es de lamentar que, pese a ser necesario, todavía no haya surgido un liderazgo mundial resuelto y audaz. Estados Unidos asumió en 2008 un papel de líder mundial durante la crisis financiera y en 2014 durante la epidemia causada por el virus del ébola, pero ahora ha desistido de cumplir esa función. El gobierno de Trump ha dado a entender claramente que solo se preocupa por su país y ha llegado a desligarse de sus más fieles aliados de Europa Occidental. Aunque Estados Unidos decidiera elaborar ahora un plan mundial del tipo que fuese, ¿quién iba a confiar en él?, ¿quién seguiría su ejemplo?, ¿quién prestaría su apoyo a un dirigente cuyo lema es “Yo primero”?  No obstante, como toda crisis ofrece también una oportunidad, es de esperar que la crisis sanitaria actual sirva para que la humanidad cobre conciencia del grave peligro que representa la desunión de las naciones. Si esta crisis desemboca en un fortalecimiento de la cooperación internacional, no solo representará una victoria contra el coronavirus, sino también contra los demás peligros que acechan a la humanidad, desde el cambio climático hasta la guerra nuclear.  Usted opina que las decisiones por las que optemos ahora van a influir en la economía, la política y la cultura de las sociedades humanas en los años venideros. ¿A qué opciones se refiere y quiénes serán los responsables de ellas?  Nos hallamos ante múltiples opciones. No se trata solamente de escoger entre la solidaridad internacional y el aislacionismo nacionalista. También será muy importante saber si para afrontar la crisis los ciudadanos optarán por seguir confiando en la democracia, o por apoyar el ascenso de regímenes dictatoriales. Asimismo, se plantean otros interrogantes en materia de opciones: ¿adónde irán a parar los miles de millones que van a gastar los gobiernos para ayudar a las empresas con dificultades, a manos de empresas pequeñas y familiares o de grandes corporaciones? y ¿se aprovechará el aumento del teletrabajo y de las comunicaciones en línea para aplastar el sindicalismo, o para garantizar una mejor protección de los trabajadores? Todas las decisiones que se adopten al respecto son políticas. Es menester cobrar conciencia de que la crisis actual, además de sanitaria, es política. Los medios informativos y los ciudadanos no tienen que dejarse absorber totalmente por la epidemia. Por supuesto que es importante seguir al día las informaciones relativas a ella para saber cuántas personas se han contagiado o han muerto, pero es igualmente importante estar al tanto de la situación política para incitar a los gobiernos a que tomen decisiones correctas. La ciudadanía tiene que presionarles para que actúen con un espíritu de solidaridad internacional, para que cooperen con otros países en vez de lanzar acusaciones contra ellos, para que distribuyan equitativamente los fondos de ayuda, y también para que preserven el control y el equilibrio de los poderes democráticos, aunque se haya decretado el estado de alarma.           Ahora es cuando se deben ejercer esas presiones. En efecto, sean cuales fueren los gobiernos que se elijan en los próximos años, no estarán en condiciones de anular las decisiones políticas que se tomen hoy. A los que lleguen a ser presidentes en 2021 les ocurrirá como a los invitados que llegan al final de una fiesta, solo les quedará fregar los platos sucios. Verán que sus países están endeudados hasta el cuello porque los gobiernos anteriores se han visto obligados a distribuir decenas de miles de millones de dólares. No podrán volver a reestructurar el mercado de trabajo partiendo de cero porque sus antecesores ya lo habrán reestructurado. Tampoco podrán suprimir de la noche a la mañana los nuevos sistemas de vigilancia que hayan implantado sus predecesores. Por eso no hay que esperar a que llegue 2021. Desde ahora mismo es necesario vigilar qué clase de decisiones están adoptando hoy los dirigentes políticos.  Las ideas y opiniones expresadas en esta entrevista no son necesariamente las de la UNESCO y no comprometen en modo alguno a la Organización.  URL:https://es.unesco.org/courier/suplemento-digital/yuval-noah-harari-toda-crisis-ofrece-tambien-oportunidad © Global Education Monitoring (GEM) Cómo se pueden utilizar las narrativas tradicionales de género para abogar por la educación de las niñas y las mujeres 6 de mayo de 2020 Publicado el 4 mayo, 2020 por Informe GEM Emily LeRoux-Rutledge, Profesora de Psicología Social, University of the West of England “La educación es muy importante para las niñas, las mujeres y para todos. La educación es lo que desarrollará nuestro país, y sin educación, el país nunca saldrá adelante”, declara una voz en la radio comunitaria, en Sudán del Sur rural. Es la voz de un maestro de escuela primaria, que insta a su comunidad a enviar a sus niñas a la escuela. Sus palabras captan perfectamente una narrativa compartida socialmente que es muy importante en Sudán del Sur y en gran parte del mundo: la narrativa de la mujer educada, según la cual se anticipa que una mujer que termina la escuela obtendrá ingresos, adquirirá seguridad material para sí misma y su familia, y trabajará para el desarrollo del país. “Cuando la niña es educada, reducirá el nivel de pobreza…” continúa, “Digamos que su hija se casa por 30 vacas, y una educada se casa por 150 vacas. Eso significa… [que la] pobreza que había en esa familia, ella la disminuyó.” ¿Ha malinterpretado el objetivo de la educación de las niñas? No necesariamente; ahora se basa en otra narrativa compartida socialmente en Sudán del Sur: la narrativa de la novia, según la cual el matrimonio se realiza a través de la entrega de vacas. Este ejemplo resalta solo una de las formas en que las personas de Sudán del Sur están utilizando creativamente las narrativas de género tradicionales para promover el género y los objetivos de desarrollo, como la educación de las niñas. En un estudio publicado recientemente en World Development –que se basa en entrevistas cualitativas y grupos de discusión con 94 participantes de una investigación en tres comunidades rurales de Sudán del Sur, así como en horas de contenido de radio comunitaria– los resultados muestran repetidamente este tipo de uso de las narrativas tradicionales de género, junto con las modernas, para promover el género y los objetivos de desarrollo, incluyendo la educación. ¿Por qué es de importancia? En los círculos de desarrollo, se tiende a culpar a los roles y normas tradicionales de género por la lentitud del progreso hacia objetivos como la educación de las niñas. La conclusión siempre parece ser que, para que los objetivos de género y desarrollo se hagan realidad, las narrativas tradicionales de género deben ser cuestionadas y cambiadas. Por ejemplo, en un reciente informe de la UNESCO sobre Sudán del Sur se afirma que “existe un fuerte prejuicio contra la escolarización de las niñas… Las niñas y mujeres tienden a considerarse una fuente de riqueza para la familia como resultado del pago de la dote y la reubicación de la niña en la familia del marido una vez casada”. Pero, como acabamos de ver, la narrativa de la novia puede ser usada para abogar por la educación de las niñas. Entonces, ¿la narrativa es realmente el problema, o es la forma en que a veces se utiliza? Para decirlo de otra manera, ¿hay algún daño en el uso de las narrativas de género tradicionales para apoyar objetivos como la educación de las niñas? Tal vez. Si las creencias de género no igualitarias son intrínsecas a las narrativas tradicionales, entonces perpetuar esas narrativas podría perpetuar la desigualdad de género. Pero evitar u oponerse directamente a las narrativas tradicionales corre el riesgo de ser ineficaz, e ignora cómo las personas sobre el terreno pueden utilizarlas creativamente. Los académicos que estudian las formas en que se apoyan y promulgan los derechos humanos de la mujer en los contextos locales sostienen que deben “vernacularizarse”, o enmarcarse, en función de las normas, valores y prácticas existentes. Cuanto más exitosamente se haga tenga esto, más tracción tendrán las ideas.  Más importante aún, las narrativas tradicionales no necesitan ser usadas en forma aislada. Pueden existir argumentos basados en normas, valores y prácticas tradicionales junto con argumentos basados en la igualdad de género. Como muestra el ejemplo inicial, se puede abogar por la educación de las niñas de Sudán del Sur tanto porque las hará más deseables como compañeras de matrimonio, como porque las mujeres merecen ocupar su lugar junto a los hombres en el desarrollo del país. Además, si realmente hay cambios materiales en los niveles de educación de las mujeres, pueden producirse cambios en las actitudes, normas y valores tradicionales. Además, las narrativas tradicionales no son necesariamente estáticas, un error que cometen muchos profesionales del desarrollo. Pueden cambiar a lo largo del tiempo, especialmente si se utilizan para apoyar los objetivos de género y desarrollo. En Sudán del Sur, una niña educada solía ser menos deseable como compañera de matrimonio, pero ahora un hombre debe ofrecer más vacas para casarse con una niña educada. Por lo tanto, puede ser que la narrativa de la novia en Sudán del Sur rural esté adquiriendo una nueva dimensión, que refuerce el valor de la educación de las niñas. Por ello, en el antemencionado artículo de World Development se sostiene que puede ser útil considerar cómo aprovechar, en lugar de rechazar, las narrativas tradicionales en pos de objetivos como la educación de las niñas. Tal vez haya llegado el momento de reevaluar cuidadosamente el supuesto de que las narrativas tradicionales son barreras, y de analizar críticamente cuándo el uso de esas narrativas es útil para la consecución de objetivos de género y desarrollo. Lo ideal sería que lo hiciéramos sin ignorar la posibilidad de que las narrativas tradicionales pueden perpetuar las desigualdades de género, y sin olvidar que los argumentos de transformación, basados en la igualdad de género, pueden utilizarse simultáneamente. Esta estrategia puede funcionar. Funcionó para Elizabeth, una mujer de Sudán del Sur que estaba extraordinariamente decidida a recibir una educación cuando era niña, tanto que incluso dijo: “Tuve que suicidarme porque mis padres no me dejaban ir a la escuela”. En primer lugar, explica su ambición utilizando la narrativa de la mujer educada: “Si continúo mi educación, entonces seré educada, y seré alguien que puede ayudar… Alguien que está progresando, alguien que está subiendo, hay tantas cosas que puedes hacer, y tantas maneras de ayudar a tu país.” Sin embargo, convenció a sus padres para que la enviaran a la escuela utilizando la narrativa de la novia, y está muy orgullosa de las vacas que su educación trajo a su familia: “Mi marido trajo tantas vacas que mis padres estaban felices… Si yo no hubiera llegado a 7º de primaria, puede que no le hubieran llevado las vacas con las que me casé a mis padres. Porque sé que, hasta ahora, si uno es educado, entonces puede traer muchas vacas y tantas cosas buenas a sus padres.” Esto plantea un tema final: que a menudo las mujeres valoran legítimamente las identidades, funciones y normas representadas en las narrativas tradicionales, que hacen hincapié en las relaciones familiares estrechas, uno de los determinantes más importantes del bienestar. Por todas estas razones, tal vez haya llegado el momento de abandonar la idea de que las narrativas tradicionales son barreras para la educación de las niñas y las mujeres. Aprovechar de manera crítica las narrativas tradicionales reconocería el hecho de que éstas son estratégicas para la mujer, son valoradas por las mujeres, y se utilizan actualmente para apoyar algunos de los mismos objetivos de la comunidad internacional de desarrollo en materia de género y desarrollo.  URL:https://educacionmundialblog.wordpress.com/2020/05/04/como-se-pueden-utilizar-las-narrativas-tradicionales-de-genero-para-abogar-por-la-educacion-de-las-ninas-y-las-mujeres/#more-3047  ⓒ UNEP Ciudadanos del mundo piden medidas sobre cambio climático y medio ambiente 4 de mayo de 2020 Las Naciones Unidas llegarán a su 75 aniversario en un momento de gran agitación, mientras la COVID-19 continúa extendiéndose y causando graves daños a la salud humana, las sociedades y las economías en todas las regiones del mundo. En enero de 2020, la iniciativa ONU75 inició una conversación global para que todas las personas expongan sus prioridades para el futuro, cuáles consideran son los principales obstáculos y el papel de la cooperación global en la superación de estos desafíos. Hasta marzo de 2020, más de 13 millones de personas en casi todos los Estados Miembros de la ONU habían participado en la iniciativa, más de 40.000 han completado la encuesta de un minuto y más de 330 diálogos han tenido lugar en 87 países. Los encuestados han puesto gran énfasis en el cambio climático y el medio ambiente, y consideran a la protección ambiental como una de sus tres prioridades. El clima y el medio ambiente también fueron identificados, de forma conjunta, como una de las tres principales tendencias mundiales y fueron ampliamente debatidos en los diálogos. La mayoría de los encuestados coincidió en la necesidad de una cooperación internacional más estrecha para avanzar en estas y otras áreas. La pandemia de COVID-19 ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de los sistemas globales para proteger la salud humana, la economía y el medio ambiente. Cada vez entendemos mejor cómo múltiples factores económicos, sociales e institucionales exacerban los riesgos ambientales, impactan en la salud humana y aumentan la carga sobre los servicios de salud. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), como la máxima autoridad ambiental dentro del sistema de la ONU, está dispuesto a ayudar a los países a enfrentar el desafío de ofrecer un futuro mejor. PNUMA celebrará su propio aniversario en 2022. La organización cumple 50 años en el corazón del movimiento ambiental, desde su fundación en la Cumbre de la Tierra de Estocolmo en 1972. PNUMA también está trabajando con sus aliados en la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, particularmente en áreas que tienen un vínculo directo con el medio ambiente como los desechos peligrosos, la gobernanza, la conservación de la vida silvestre, el cambio climático y los ecosistemas. Conozca lo que está haciendo PNUMA para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Por ejemplo, un aporte clave de PNUMA es el Informe sobre la Brecha de Emisiones, cuya edición más reciente advierte que debemos reducir las emisiones globales 7,6% cada año en la próxima década si queremos limitar el aumento de temperatura global en 1,5°C a fines de siglo, como lo establece el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París. Una encuesta internacional sobre opinión pública publicada recientemente por Ipsos MORI indica que: "Siete de cada diez consideran que el cambio climático es una crisis tan grave como la COVID-19, y una proporción similar siente que su gobierno les fallará si no actúa sobre el cambio climático ahora. Dos tercios a nivel mundial apoyan una recuperación económica verde de la crisis". A través de la encuesta de un minuto (disponible en 53 idiomas) y los diálogos en línea organizados por socios alrededor del mundo, el equipo de ONU75 seguirá conociendo las perspectivas del público sobre los desafíos globales y las soluciones necesarias para abordarlos. La naturaleza está en crisis, amenazada por la pérdida de hábitats y biodiversidad, el calentamiento global y la contaminación. Si no actuamos, le fallaremos a la humanidad. Abordar la nueva pandemia de coronavirus y protegernos de futuras amenazas mundiales requiere una gestión segura de los desechos médicos y químicos peligrosos; un manejo sólido de la naturaleza y la biodiversidad; y un claro compromiso de "reconstruir mejor", crear empleos verdes y facilitar la transición hacia economías neutras en carbono. La humanidad depende de la acción inmediata para un futuro resiliente y sostenible. Para más información, por favor contacte a Lisa Laskaridis: lisa.laskaridis@un.org URL:https://www.unep.org/es/noticias-y-reportajes/reportajes/ciudadanos-del-mundo-piden-medidas-sobre-cambio-climatico-y-medio ⓒ UNESCO Las nuevas directrices proporcionan una hoja de ruta para la reapertura segura de las escuelas 2 de mayo de 2020 La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Banco Mundial publicaron hoy las nuevas directrices sobre la reapertura segura de las escuelas ante los actuales cierres que afectan a casi 1.300 millones de alumnos de todo el mundo. En las directrices se advirtió que el cierre generalizado de los establecimientos educativos en respuesta a la pandemia de la COVID-19 representaba un riesgo sin precedentes para la educación y el bienestar de los niños, especialmente para los niños más marginados que dependen de la escuela para su educación, salud, seguridad y nutrición. En las directrices se brindan consejos prácticos a las autoridades nacionales y locales sobre la manera de garantizar la seguridad de los niños cuando regresen a la escuela. “A pesar de que muchos estudiantes se están quedando atrás en su trayectoria de aprendizaje debido al cierre prolongado de las escuelas, la difícil decisión de cuándo y cómo reabrir las escuelas debería ser una prioridad”, dijo la Sra. Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO. “Una vez que se dé luz verde desde el punto de vista sanitario, habrá que adoptar toda una serie de medidas para asegurar que ningún alumno quede atrás. Estas directrices proporcionan una orientación general a los gobiernos y los asociados a fin de facilitar la reapertura de las escuelas para los estudiantes, los docentes y las familias. Tenemos un objetivo común, esto es, proteger y promover el derecho a la educación de todos los educandos”. “El aumento de la desigualdad, los deficientes resultados sanitarios, la violencia, el trabajo infantil y el matrimonio infantil son solo algunas de las amenazas que se ciernen a largo plazo sobre los niños que no asisten a la escuela”, dijo la Sra. Henrietta Fore, Directora General del UNICEF. “Sabemos que cuanto más tiempo permanezcan los niños fuera de la escuela, menos probable es que regresen a ella. Si no damos prioridad a la reapertura de las escuelas, cuando ello sea posible en condiciones de seguridad, es probable que los logros educativos se inviertan provocando consecuencias devastadoras”. En las directrices se observa que, si bien todavía no hay datos suficientes para medir los efectos del cierre de las escuelas en las tasas de transmisión de enfermedades, las consecuencias perjudiciales del cierre de las escuelas en la seguridad y el aprendizaje de los niños están bien documentadas. Los avances logrados en el aumento del acceso de los niños a la educación en los últimos decenios se podrían perder o, en el peor de los casos, invertir por completo. “En los países más pobres, los niños suelen depender de las escuelas para recibir su única comida del día. Pero ahora que muchas escuelas están cerradas debido a la COVID-19, 370 millones de niños se ven privados de esas comidas nutritivas que constituyen un salvavidas para las familias pobres. También se les niega el apoyo sanitario que habitualmente obtienen en la escuela. Esta situación podría causar un perjuicio duradero y, por ello, cuando las escuelas vuelvan a abrir es fundamental que se restablezcan estos programas de alimentación y servicios de salud, que también puede ayudar a que los niños más vulnerables vuelvan a la escuela”, dijo el Sr. David Beasley, Director Ejecutivo del PMA. De acuerdo con las directrices, el interés superior de los niños y las consideraciones generales de salud pública –basándose en una evaluación de los correspondientes beneficios y riesgos para la educación, la salud pública y los factores socioeconómicos– deberán ser aspectos esenciales que las autoridades nacionales y locales tendrán en cuenta al adoptar la decisión de reabrir las escuelas. Las escuelas deben estudiar la manera de reabrir en mejores condiciones, proporcionando un aprendizaje más adecuado y prestando un apoyo más completo a los niños en la escuela, en particular en el ámbito de la salud y la nutrición, el apoyo psicosocial, y el agua, el saneamiento y las instalaciones de higiene. A medida que los países se enfrentan a la decisión de cuándo reabrir las escuelas, la UNESCO, el UNICEF y el PMA, en el marco de la Coalición Mundial para la Educación, instan a los gobiernos a evaluar los beneficios de la instrucción en el aula con respecto al aprendizaje a distancia y los factores de riesgo relacionados con la reapertura de las escuelas, observando que no hay pruebas concluyentes sobre el riesgo de infección relacionado con la asistencia a la escuela. Las directrices, que los organismos mencionados presentaron conjuntamente por primera vez en una reunión de ministros de educación sobre la planificación de la reapertura de las escuelas, organizada por la UNESCO en el día de ayer, se tratan los siguientes aspectos:  Reforma de las políticas: las repercusiones en materia de políticas se refieren a todas las dimensiones de las directrices, incluidas las políticas claras para la apertura y el cierre de las escuelas durante las emergencias de salud pública, y las reformas necesarias para ampliar el acceso equitativo de los niños marginados y los niños sin escolarizar, así como para fortalecer y normalizar las prácticas de aprendizaje a distancia. Necesidades de financiación: se ha de hacer frente a las repercusiones de la COVID-19 en la educación e invertir en el fortalecimiento de los sistemas educativos para la recuperación y la resiliencia. Funcionamiento seguro: hay que garantizar condiciones que reduzcan la transmisión de enfermedades, salvaguarden los servicios y suministros esenciales y promuevan un comportamiento saludable. Ello abarca el acceso a jabón y agua limpia para el lavado seguro de las manos, los procedimientos aplicables cuando el personal o los alumnos se sientan mal, los protocolos de distanciamiento social y las buenas prácticas de higiene. Compensación del aprendizaje: hay que centrarse en prácticas que compensen el tiempo de instrucción perdido, fortalezcan la pedagogía y aprovechen los modelos didácticos híbridos, como los enfoques integradores en la educación a distancia. Se deben incluir conocimientos sobre la transmisión y prevención de enfermedades. Bienestar y protección: se ha de prestar más atención al bienestar de los alumnos y reforzar la protección de los niños a través de mecanismos de derivación mejorados y la prestación de servicios esenciales en las escuelas, como la atención sanitaria y las comidas escolares. Llegar a los más marginados: se deben adaptar las políticas y prácticas de apertura de las escuelas para ampliar el acceso de los grupos marginados, como los niños que anteriormente estaban sin escolarizar, los niños desplazados y migrantes, y las minorías. Conviene diversificar las comunicaciones y los mecanismos de divulgación fundamentales poniéndolos a disposición en los idiomas pertinentes y en formatos accesibles. “Una vez que las escuelas empiecen a reabrir, la prioridad será reintegrar a los estudiantes en el entorno escolar de forma segura y de manera que pueda reanudarse la enseñanza, especialmente en el caso de los que sufrieron las mayores pérdidas de aprendizaje. Se trata de un momento decisivo, ya que es el punto de partida de una nueva normalidad que debería ser más efectiva y equitativa. Para gestionar la reapertura, las escuelas tendrán que estar preparadas desde el punto de vista logístico y con el personal docente listo para trabajar. Además, deberán disponer de planes específicos para facilitar la recuperación del aprendizaje de los estudiantes más desfavorecidos. Las directrices brindan un marco para avanzar al que se ajustarán los principales organismos del sistema de las Naciones Unidas”, dijo Jaime Saavedra, Director de la Práctica Mundial de Educación del Banco Mundial. **** Notas para los redactores Acerca de la UNESCO: La UNESCO es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Su objetivo es construir la paz mediante la cooperación internacional en los ámbitos de la educación, las ciencias y la cultura. Los programas de la UNESCO contribuyen a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible definidos en la Agenda 2030, que fue aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015. Acerca del UNICEF: El UNICEF actúa en algunos de los lugares más difíciles del mundo, para llegar a los niños más desfavorecidos del planeta. Está presente en más de 190 países y territorios, donde trabaja en beneficio de todos los niños de todos los lugares a fin de construir un mundo mejor para todos. Acerca del Programa Mundial de Alimentos: El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas es la mayor organización humanitaria del mundo, que salva vidas en situaciones de emergencia, fomenta la prosperidad y apoya un futuro sostenible para las personas que se recuperan después de conflictos y desastres y de los efectos del cambio climático. Para obtener más información, sírvase dirigirse a: Georgina Thompson, UNICEF. Tel.: +1 917 238 1559; gthompson@unicef.org David Orr, PMA. Tel.: +39 340 246 6831; David.orr@wfp.org George Papagiannis, UNESCO. Tel: +33 1 45 68 17 06; g.papagiannis@unesco.org URL:https://es.unesco.org/news/nuevas-directrices-proporcionan-hoja-ruta-reapertura-segura-escuelas ⓒ BonNontawat/Shutterstock.com Consecuencias negativas del cierre de las escuelas 24 de abril de 2020 El cierre, incluso temporal, de los centros escolares provoca altos costos sociales y económicos. Los problemas que ocasiona afectan a todas las comunidades, pero las consecuencias son particularmente graves para los niños desfavorecidos y sus familias. Aquí se exponen algunas de las razones que explican por qué el cierre de los centros escolares es perjudicial. Esta lista está lejos de ser exhaustiva, pero puede ayudar a entender por qué debemos interesarnos en este fenómeno:  Interrupción del aprendizaje: La enseñanza garantiza el aprendizaje esencial. El cierre de las escuelas priva a los niños y jóvenes de oportunidades de desarrollo y perfeccionamiento. Los inconvenientes resultan mayores para los alumnos desfavorecidos, quienes en general tienen un acceso más limitado a las oportunidades educativas fuera del marco escolar. Alimentación: Muchos niños y jóvenes cuentan con las comidas que proporcionan de manera gratuita o a costo inferior las escuelas para poder tener una alimentación sana. Es por eso que el cierre de los centros escolares tiene una incidencia en la alimentación de estos. Falta de preparación de los padres para la enseñanza a distancia o desde la casa: Cuando las escuelas cierran, se les pide a menudo a los padres que faciliten el aprendizaje en la casa, pero estos pueden tener dificultades para desempeñar esta función. Esto se aplica especialmente a los padres de nivel de instrucción y recursos limitados. Acceso desigual a las plataformas de aprendizaje digital: El acceso insuficiente a las tecnologías o a una buena conexión a Internet es un obstáculo para la continuidad del aprendizaje, fundamentalmente para los alumnos de familias desfavorecidas. Insuficiencias en materia de cuidado de los niños: Por falta de otras soluciones, los padres que trabajan dejan a menudo a sus hijos solos en las casas cuando la escuela cierra, algo que puede provocar riesgos en el comportamiento, y sobre todo aumentar la influencia de las presiones por parte de los compañeros y el consumo de drogas. Costos económicos elevados: Cuando las escuelas cierran, los padres que trabajan tienen más probabilidades de ausentarse por tener que cuidar a sus hijos, algo que a menudo ocasiona pérdida de salario y perjudica la productividad. Incidencia mecánica en el sistema de salud: Las mujeres representan una parte importante de los profesionales sanitarios, o se encuentran a menudo en la imposibilidad de ir a sus trabajos por tener que cuidar a sus hijos debido al cierre de las escuelas. Numerosas profesiones del ámbito de la salud se ausentan por esto de los centros sanitarios, cuando en realidad es durante estos periodos de crisis sanitaria que los necesitamos más. Aumento de la presión para los centros escolares que permanecen abiertos: Los cierres puntuales conllevan a cargas adicionales para las escuelas abiertas, ya que los padres y las autoridades dirigen a los niños hacia estos centros. Tendencia al incremento de las tasas de abandono escolar: Es muy difícil lograr que los niños y jóvenes regresen a la escuela y que permanezcan en el sistema cuando los centros escolares vuelven a abrir. Es algo que sucede en particular tras cierres prolongados. URL:https://es.unesco.org/covid19/educationresponse/consecuencias ⓒ Shutterstock El Equipo Especial de Docentes hace un llamamiento a ayudar a los 63 millones de docentes afectados por la crisis del COVID-19 15 de abril de 2020 Unos 63 millones de docentes de primaria y secundaria en el mundo están afectados por el cierre de los centros escolares en 165 países debido a la pandemia del Covid-19. Los docentes se encuentran a la vanguardia de la acción que se ha puesto en marcha para garantizar la continuidad del aprendizaje de unos 1,500 millones de alumnos, una cifra que debe aumentar aún más. En todas partes, junto a los directores de los establecimientos, los docentes se movilizaron rápidamente con el objetivo de implementar soluciones innovadoras para proporcionar a los alumnos confinados un aprendizaje a distancia de calidad, mediante tecnologías digitales o no. Los docentes desempeñan un papel crucial en la difusión de las medidas preventivas contra la propagación del virus y en garantizar la seguridad y acompañamiento de los niños. Esta situación sin precedentes resulta agotadora para los docentes, los alumnos y sus familias. Algunos docentes, de por sí expuestos ya al virus, se esfuerzan en dominar la ansiedad cuando se les pide que trabajen en un momento en que la amenaza del Covid-19 se extiende. Otros deben controlar la presión que significa tener que garantizar un aprendizaje de calidad mediante herramientas sobre las que no han recibido formación alguna o prácticamente ninguna o poca ayuda. En muchos países los docentes por contrata, sustitutos o asistentes de educación ven el fin de sus contratos y sus recursos desaparecen. El Equipo Especial de Docentes, una alianza internacional que trabaja en favor de los docentes y de la educación hizo un llamamiento a actuar en favor de los docentes con el objetivo de garantizar protección, apoyo y reconocimiento durante la crisis. Se necesitan recursos materiales y financieros, así como un liderazgo en favor de los docentes para que una enseñanza y un aprendizaje de calidad puedan seguir garantizándose durante la crisis y que la recuperación sea más rápida. El Equipo Especial exhorta a los diferentes gobiernos, profesionales del sector educativo, proveedores de fondos (públicos y privados), así como a todos los asociados interesados a:  Proteger los empleos y los salarios: La crisis no debe servir como pretexto para reducir las normas o que alguien rezagado en materia de trabajo. Los salarios y las ventajas del conjunto del personal docente y de los asistentes educativos deben mantenerse. Otorgar prioridad a la salud, la seguridad y el bienestar de los docentes y alumnos: Los docentes requieren de un apoyo social y afectivo para resistir la presión adicional que implica tener que garantizar la continuidad del aprendizaje en tiempos de crisis y apoyar a los alumnos en un ambiente de ansiedad. Asociar a los docentes a la elaboración de respuestas educativas ante el Covid-19: Los docentes tendrán que desempeñar un papel clave durante la recuperación, cuando vuelvan a abrirse las escuelas. Deben ser asociados a todas las etapas de la planificación y formulación de políticas en materia de educación. Garantizar una formación y un apoyo profesional adecuados: Se han llevado a cabo pocos esfuerzos para impartir a los docentes una formación adecuada sobre la manera de garantizar la continuidad del aprendizaje. Debemos actuar con rapidez para que reciban el apoyo profesional necesario. Colocar a la equidad en el centro de las respuestas educativas: Los docentes que trabajan en las regiones remotas o con comunidades minoritarias o con ingresos bajos deberán beneficiarse de un apoyo y una flexibilidad mayor, para velar por que los niños desfavorecidos no queden rezagados. Incluir a los docentes en las intervenciones de ayuda humanitaria: El Equipo Especial hace un llamamiento a los organismos de financiación para que ayuden a los gobiernos a apoyar a los sistemas educativos, en particular en el perfeccionamiento del personal del cuerpo docente. Esta ayuda debe ser proporcionada con urgencia a algunos países entre los más pobres del mundo, que confrontan dificultades para responder a las necesidades de educación debido a la gran escasez de docentes formados. Para obtener más información, descargue este llamamiento en árabe, español, francés e inglés. *** El Equipo Especial Internacional de Docentes para la Educación 2030 (link is external) es una red mundial que agrupa a más de 90 gobiernos, así como a unas cincuenta organizaciones internacionales y regionales (entre las que figuran los organismos de las Naciones Unidas, organizaciones de la sociedad civil, asociaciones de docentes y fundaciones) con miras a promover las cuestiones relativas a los docentes y la educación. Su secretariado se encuentra en la Sede de la UNESCO, en París. URL:https://es.unesco.org/news/equipo-especial-docentes-hace-llamamiento-ayudar-63-millones-docentes-afectados-crisis-del © UNESCO La UNESCO crea el hackathon CodeTheCurve para impulsar soluciones digitales en respuesta al COVID-19 7 de abril de 2020 La UNESCO, en asociación con IBM y SAP, presenta el hackathon CodeTheCurve para ayudar a jóvenes innovadores, científicos de datos y diseñadores de todo el mundo a desarrollar soluciones digitales para luchar contra la pandemia del COVID-19. Además de sus terribles efectos para la salud de miles de personas, la crisis del COVID-19 está teniendo profundas repercusiones en las sociedades, desde el intercambio de información fiable hasta la educación, ya que el cierre de instituciones educativas afecta actualmente a más de 1 500 millones de estudiantes en todo el planeta. En palabras de Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, “la resolución de esta crisis mundial sin precedentes requerirá la pericia y la imaginación colectivas de todos nosotros”. “Sabemos que hay jóvenes de todo el mundo con ideas nuevas e innovadoras sobre cómo la tecnología puede ayudarnos a abordar la pandemia, pero necesitan apoyo para llevarlas a cabo. Por medio de este hackathon, en colaboración con nuestros asociados, esperamos ayudar a hacer realidad esas ideas”. CodeTheCurve está organizado en dos fases: después de un concurso de ideas por vídeo, se pondrá en marcha un hackathon entre 40 equipos seleccionados. El hackathon durará hasta el 30 de abril de 2020. Los equipos participantes trabajarán en uno de estos tres temas principales: 1) asegurar la continuidad del aprendizaje; 2) gestión de datos e información; y 3) presente y futuro: cuestiones sociales y sanitarias. Según Melissa Sassi, directora mundial de IBM Z Global Student Hub e IBM Hyper Protect Accelerator, “con tantos jóvenes que se encuentran en casa debido al cierre de las escuelas por el COVID-19, 183 países afectados y la necesidad de una educación virtual práctica y divertida, el equipo de IBM Z está entusiasmado por el lanzamiento de CodeTheCurve con la UNESCO, SAP y nuestros colaboradores. Aportar a los jóvenes competencias tecnológicas, espíritu empresarial, mentoría y oportunidades de desarrollo profesional: estos son los ingredientes para inspirar una gran transición, que consiste en pasar de ser consumidores de tecnología a creadores, constructores y actores empoderados por la tecnología”. Los participantes en el hackaton recibirán asesoramiento sobre cómo dar a conocer sus soluciones innovadoras por parte de organizaciones especializadas que han sido reunidas en el marco de CodeTheCurve. Los equipos seleccionados podrán disfrutar de una serie de seminarios web y kits de actividades ofrecidos por organizaciones asociadas como IBM, SAP, FOSSASIA y iHackOnline. Según Claire Gillissen-Duval, directora de responsabilidad social empresarial de SAP para Europa, Oriente Medio y África y cofundadora de la Africa Code Week, “en esta situación sin precedentes, necesitamos empoderar a los jóvenes innovadores que se esfuerzan por encontrar soluciones a esta crisis. Fieles a la misión de SAP de contribuir a que el mundo funcione mejor y mejorar la vida de las personas, nuestros colegas apoyarán decididamente el hackathon CodeTheCurve ofreciendo mentoría a los participantes”. La iniciativa CodetheCurve cuenta con el apoyo de la UNESCO, IBM y SAP, la generosa contribución de TruChallenge.co.uk, AngelHack y iHackOnLine y la colaboración de Pamplemousse Communication. Esta iniciativa se enmarca en los esfuerzos que la UNESCO viene realizando para fomentar las aptitudes digitales y las competencias de desarrollo profesional de los jóvenes, prestando especial atención a las jóvenes diseñadoras y programadoras informáticas. ¡TUS IDEAS PUEDEN CAMBIAR NUESTRO FUTURO!PARTICIPA EN EL HACKATHON CodeTheCurveINSCRÍBETE EN CODETHECURVE.ORG: http://codethecurve.org Contacto para los medios:Bernard Giansetto, b.giansetto@unesco.org(link sends e-mail), +33 (0)1 45 68 17 64Más información acerca del programa de la UNESCO sobre la información URL:https://es.unesco.org/news/unesco-crea-hackathon-codethecurve-impulsar-soluciones-digitales-respuesta-al-covid-19